Escaparates: empieza el espectáculo

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Escaparates: empieza el espectáculo

Pequeñas luces bajo el sol del mediodía:

Conseguir que alguien se pare a mirar un escaparate no es tarea fácil; en la hipervelocidad vital en la que nos movemos, casi nadie pasea ya mirándolos como antaño. Por ello, cuando alguien decide entrar en nuestro comercio, no podemos sino emocionarlo de tal manera que quiera quedarse y volver.

¿Cómo emocionamos a nuestro cliente? ¿Cómo interactuar con el cliente potencial para sedimentar el comienzo de una relación comercial? ¿Cómo conseguir que nuestro cliente salga de nuestro negocio pensando en nosotros y en querer volver?

Nadie conoce mejor tu producto que tú misma o así debería ser… podemos escribir unas cuantas respuestas del tipo: ¿qué es lo que vendo? ¿A quién se lo vendo? ¿Cómo puedo vendérselo mejor? ¿Cómo podría sorprender a mi cliente para que se vuelva a parar en mi escaparate? Y cuando ya se ha parado ante mi escaparate, y cuando ya le ha interesado algo, y cuando entra…. ¿cuánto tarda en llegar a nosotros? y cuándo llega, ¿cómo lo recibo? Y además, otros factores que deberíamos considerar para acompañar nuestro escenario con vistas como la gama de colores, la perspectiva, los volúmenes, la iluminación, etc.

Recorramos nuestro espacio limitado y hagámoslo ilimitado.



Cuando entre en Ikusi-Makusi, estaba decidida a comprar una cosita rosa que estaba en un escenario caótico, pero allí estaba…esperándome entre los papeles flores dentro de la jarras pistacho del ikea. Sin embargo, no conseguí encontrarlo en la tienda, no fui capaz de entender el orden, no conseguí encontrar la cosita rosa ni en el mueble donde todo lo rosa parecía estar junto! Calculando el tiempo que tenía, me quedé a la espera mientras buscaba por el espacio que, cuanto más lo miraba menos lo entendía. Luego Patricia, me explico un orden legible para el experto en su producto, pero yo veía las cositas con las que me tropezaba, los peluches que se caían, las cajas que metía el transportista y dejaba en el medio de la tienda, las luces fundidas …pero ¡ la cosita rosa seguía sin aparecer!

Le propuse a Patricia reorganizar su espacio, trabajando con una metodología que se adaptase a sus horarios, sus productos, sus clientes; resulto muy gratificante ver lo rápido que aprendió a ver con los ojos del cliente experto y a colocar el producto de forma correcta. En pocas semanas conseguimos dotar de orden, espacio, y nuevos flujos en la tienda; además conseguí añadirle un almacén a un espacio que se convirtió en un escenario con vistas.

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